lunes, 4 de octubre de 2010

Mercedes Sosa, (San Miguel de Tucumán, Argentina, 9 de julio de 1935 – Buenos Aires, Argentina, 4 de octubre de 2009

Violetas para Mercedes
Se nos murió la gran dama,
Negra Sosa, pacha mama
de corrientes, que bordó puntos
y comas en las prisas del idioma
de la gente.

Martina Fierro de ley que sin Dios,
patria ni reytiró p`alante,
antes de decir adiós
me propuso un blues a dos
voces distantes, distintas, y,
sin embargo, cerquita del ron amargo
que consuela, que abruma,
que mortifica, que suma, que santifica,
que desvela.

Cuando rompió la baraja, hizo del bombo
su caja de Pandora,entre el mestizo
y el yanqui se quedaba con Yupanqui
hasta la aurora.

Todos menos uno, dijo, provocando
el acertijo de Cosquín, militante
del futuro, no pudo con ella el muro
de Berlín.

Canto ancestral de Argentina,la más
frutal de las minas, todo es nada,
no sabe cómo la lloro, desafinando
en el coro de las hadas.

Madrina de los roqueros más intrusos,
más villeros, menos brutos; en calle
melancolía mi letra y su melodía
visten de luto.

Más de una vez la besé pero nunca
olvidaré la noche aquella: aquel piano
y su voz y mi sonata y la coz
de las estrellas.

Me aterran las despedidas pero
gracias a la vida de Violeta, Mercedes
inventó el son que duerme en el corazón
de los poetas.

Joaquin Sabina

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