miércoles, 2 de diciembre de 2009

Victor Jara - Chile

De la FUNDACIÓN VICTOR JARA:

“Hace 36 años el 18 de Septiembre de 1973 Joan Jara, la compañera de Víctor debió sepultarlo de forma casi clandestina, acompañada sólo por 2 personas.
El 4 de Junio del presente año, Víctor Jara fue exhumado en presencia de Joan y sus hijas Amanda y Manuela, para trasladarlo posteriormente al Instituto Médico legal con el fin de realizar los peritajes correspondientes a la investigación de su asesinato.
Hoy queremos comunicar que Víctor será devuelto a su familia, la que junto a la Fundación Víctor Jara ha querido acoger el deseo manifestado por muchísimas personas y organizaciones sociales de realizar el funeral de nuestro querido Víctor y acompañarlo hasta el lugar del Cementerio General donde quedará definitivamente.
Víctor permanecerá dos días en la fundación que lleva su nombre para que su querido pueblo pueda despedirlo.
Las puertas de la fundación serán abiertas el próximo Jueves 3 de Diciembre a las 12.00 horas y se mantendrán así ininterrumpidamente hasta las 10.00 horas del Sábado 5, hora en la que partiremos caminando al Cementerio General.
El asesinato de Víctor Jara continúa impune. Nuestra exigencia de Verdad y Justicia se reafirma con el dolor que ha significado remover su tumba.
Demandamos verdad y justicia para el caso de Víctor Jara, como también para cada uno de los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de nuestro país.”

Esta es una de las versiones que existen del último poema escrito por Víctor Jara entre el 12 y el 15 de septiembre de 1973, durante su detención, tortura y posterior asesinato en el Estadio Chile.

Somos cinco mil aquí.
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos somos en total
en las ciudades y en todo el país?
Somos aquí diez mil manos
que siembran y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!
Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.
Un muerto, un golpeado como jamás creí
se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores,
uno saltando al vacío,
otro golpeándose la cabeza contra el muro,
pero todos con la mirada fija de la muerte.
¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroísmo.

¿Es éste el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?
En estas cuatro murallas sólo existe un número que no progresa.
Que lentamente querrá la muerte.
Pero de pronto me golpea la consciencia
y veo esta marea sin latido
y veo el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona lleno de dulzura.
¿Y Méjico, Cuba, y el mundo?
¡Qué griten esta ignominia!
Somos diez mil manos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?
La sangre del Compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente.
Canto, que mal me sales
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos momentos del infinito
en que el silencio y el grito son las metas de este canto.
Lo que nunca vi, lo que he sentido y lo que siento
hará brotar el momento....

V.J.

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